lunes, 6 de septiembre de 2010

Menos bollos y refrescos en las escuelas

El Gobierno aprueba el proyecto de ley que limita la venta de bollos y refrescos en los colegios

La norma introduce "la prohibición de discriminación por obesidad"

EFE - Madrid - 03/09/2010

El Gobierno ha dado hoy luz verde al proyecto de Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición que prohíbe la venta en el ámbito escolar de alimentos y bebidas que no cumplan con una serie de criterios nutricionales, que se establecerán reglamentariamente. La ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, ha resaltado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que, por primera vez, se introducen en una ley española aspectos relacionados con la promoción de hábitos saludables de alimentación así como "la prohibición de discriminación por obesidad".

· Los colegios limitarán la venta de bollería y refrescos

· Jóvenes sobradamente sedentarios

· La ley perseguirá la discriminación por obesidad

· El Gobierno ultima una norma para limitar las grasas saturadas en los alimentos

· La obesidad avanza entre los niños de tres a cinco años

· La obesidad infantil se debe más al sedentarismo que a la dieta

· La composición de 500 alimentos, a golpe de clic

Jiménez ha dicho que esto es especialmente relevante si se tiene en cuenta que, según la Encuesta Nacional de Salud, uno de cada dos adultos está obeso o tiene sobrepeso. La obesidad es la segunda causa de muerte evitable en el mundo después del tabaco.

La norma establece la retirada de los colegios de bollería, chucherías, snacks y refrescos dado que, entre los menores, el 9,13% tiene obesidad y el 18,48%, sobrepeso, lo que significa que uno de cada cuatro niños tiene exceso de peso.

La titular de Sanidad ha precisado que el tratamiento de las enfermedades derivadas de este problema nutricional supone el 7% del gasto del Sistema Nacional de Salud, unos 2.500 millones de euros.

La nueva ley, impulsada también por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, promueve que la oferta alimentaria de los centros escolares sea variada y adecuada a las necesidades nutricionales de los alumnos. Los responsables de la supervisión de los menús serán profesionales acreditados y los colegios proporcionarán a los padres o tutores información detallada sobre los mismos así como directrices para que la cena sea complementaria. En las instalaciones que lo permitan, se elaborarán menús escolares adaptados a las necesidades especiales de los alumnos que padezcan alergias e intolerancias alimentarias.

La normativa prevé actuaciones en el ámbito de la publicidad de los alimentos dirigida a la población de menos de 15 años, como el desarrollo de sistemas de regulación voluntaria mediante acuerdos con anunciantes y medios de comunicación.

En cuanto a la industria alimentaria, la normativa establece la obligación de que utilicen tecnologías e ingredientes que minimicen el contenido de las grasas trans (saturadas) en los productos.

La iniciativa, cuyo anteproyecto se presentó en octubre de 2009, da cumplimiento a un compromiso incluido en los objetivos de la Estrategia de Seguridad Alimentaria 2008-2012; pone fin a la "dispersión" de la normativa actual y ha contado con un "gran consenso" en su elaboración, ha asegurado la ministra.

3 comentarios:

  1. Pues me parece estupendo, pero tanta regulación y lo que tenían que hacer es moderar los precios de los productos "saludables".

    Porque está muy bien decir que no hay que tomar un bollo industrial sino una naranja a media mañana, pero es que resulta que una naranja cuesta unos 0,45€ y una bolsa entera de bollos no llega a un euro.

    E igual pasa con la verdura fresca, que si nos compramos para hacer un pisto nos gastamos de 2 a 3 euros, aparte del trabajo de manipularlo, pero una lata de fritada con calabacín viene a costar unos 0,50, y es abrir y echar sobre la pasta.

    Y así están las cosas, que comer "mal" es mil veces más barato que comer "saludable", y si a lo económico le sumas el tiempo de preparación, pues tenemos a los padres que llegan de trabajar y le dan al niño una pizza para cenar, porque es más barato, solo hay que meterla al horno y encima el niño lo come mejor que unas espinacas rehogadas con merluza a la romana.

    En fin, que es muy bonito todo esto de preocuparse por la dieta y la obesidad pero tenemos detrás unas industrias que no van a permitir que su negocio se vaya a pique.

    ... perdona que me enrollo ...

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  2. Saludos, Javier. Soy Mar, de Horno Atanor. Podría haber respondido a muchos de tus comentarios, pues soy seguidora habitual de tu blog, pero este va a ser el primero. ¿Razón? La bollería industrial. Sabes, de antemano, que yo no vendo ese tipo de bollería. De hecho, estoy completamente de acuerdo con que se destierre no sólo de colegios, también de todos los lineales de supermercados, grandes superficies y tiendas de mercados, mercadillos y calle. Lo que no me gusta tanto es el carácter demagógico de la medida. Porque, vamos a ver, si resulta que ese tipo de bollería es la que hace engordar a nuetsfros niños y adolescentes, ¿por qué se autoriza su comercialización? No dejes que se cree la infraestructura y el negocio para luego acabar con él de un plumazo. Vayamos a la raíz de este asunto, que tiene muchas vertientes, como casi siempre, aunque son dos las principales. Por una parte, la utilización de productos tóxicos (si, tóxicos) en los alimentos que consumimos diariamente (y no me refiero sólo a bollería industrial, sino a los productos utilizados para que la carne conserve su color rojo original, para que los pollos luzcan blancos inmaculados o para que los pescados cuasipodridos no huelan a rayos); por otro, el estilo de vida imperante, ese que aboga por emplear el menor tiempo posible en la cocina porque, claro está, necesitamos nuestro tiempo de ocio que dedicamos... ¿a qué? a sentarnos a ver televisión basura, a leer absurdos comentarios en facebook o a ver ridículos videos en youtube. Lamento que alguien pueda sentirse ofendido con mis comentarios pero es la realidad que percibo día a día. Una realidad que me parece deprimente.
    Trabajo, como sabes, diariamente en un mercado de abastos y veo muchas cosas que preferiría no ver. Malas prácticas de los supuestos profesionales que hay detrás de los mostradores pero, también, malos hábitos de los consumidores que nos visitan, interesados en gastar lo mínimo posible sin pensar en la calidad de lo que están comprando. Vengo de una familia en la que lo primero era la alimentación y, luego, si quedaba algo de dinero, se compraba ropa o zapatos. No puedes llevar un bolso de Carolina Herrera (auténtico, ¿eh?, que no imitación de "chino") y espantarte porque te pido ¡míseros 60 céntimos! por una barra de pan de calidad. En fin, será cuestión de la crisis, que es el argumento preferido como origen de todos nuestros males. A ver si un día despertamos y nos damos cuenta del grado de manipulación al que somos sometidos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.
    Gracias por tus post, los sigo con gran interés.
    Mar

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  3. Gracias Eu por tu comentario, que comparto. Me alegra mucho tener noticias tuyas, Mar. Estoy de acuerdo con la reflexión que haces y de la posible carga de demagogia que el proyecto de ley contiene. Si bien, supongo que harán algo parecido a lo que está previsto hacer con respecto al tabaco,que sin duda terminarán prohibiendo su consumo pero no su venta, pues existen importantes intereses de económicos privados y públicos. En fin, son las contradicciones de la sociedad actual; comemos mal, pero lucimos bolsos de Carolina Herrera, aunque sean de 'mercadillo'.

    Un fuerte abrazo

    Javier

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