

Blog de un aficionado a la cocina dulce, a la salada, pero siempre a la cocina del panadero, del confitero, del repostero, del viticultor, del artesano..., como parte esencial de nuestra gastronomía.




L’Obrador del Molí actualiza el ‘Pa Negre’ lanzando una nueva creación panadera de alta calidad
La panadería artesana rinde su particular homenaje al fenómeno cultural creado en torno al concepto del pan consumido durante la posguerra.
L’Obrador del Molí, panadería artesana caracterizada por su apuesta por los sabores auténticos tradicionales, rinde su particular homenaje al fenómeno cultural de ‘Pa Negre’ – tanto por la película como por la novela original homónima de Emili Teixidor- con una nueva y auténtica creación artesanal; una versión actualizada, sabrosa y sana, del conocido como el ‘pan de la posguerra’ que deja atrás la escasa calidad del producto antiguo que se producía sin medios y con las pocas harinas disponibles en una época caracterizada por la falta de alimentos. “A través de este pan, abuelos y nietos compartirán experiencias y recuerdos con la ventaja de que el producto actual es de altísima calidad”, afirma Jordi Gallés, impulsor de la iniciativa.
Esta nueva creación gastronómica se enmarca dentro de la filosofía de L’Obrador de apostar por sabores y elaboraciones panaderas artesanales - en base a una cuidada selección de materias primas, un proceso natural y largas fermentaciones – y la recuperación mejorada de formatos tradicionales que se han ido perdiendo con el tiempo. L’Obrador es la única panadería en Barcelona que ofrece esta variedad de producto.
En la posguerra, para poder comer pan, la población molía de forma casera cualquier tipo de cereal disponible, a veces trigo, pero muchas veces centeno o avena, sin separar el grano de la cáscara, con lo que el producto final era de muy poca calidad. L´Obrador del Molí, inspirándose en el proceso tradicional de harinas molidas a la piedra, ha realizado un pan a base de harina de trigo de primera calidad, incluyendo trigo trinchado y malta, que recuerda el Pa Negre de entonces manteniendo su característico sabor intenso y color oscuro, pero con una calidad muy superior.
El nuevo producto se presenta como un pan ovalado de gran formato, con un alto porcentaje en fibra e ideal para combinar con embutidos y ahumados por las características de su sabor y presentación. Además, el Pa Negre de L’Obrador del Molí, se venderá a peso, como se hacía antaño, pudiendo comprarse entero (1,7 Kg, aprox.) o medio (800 gr. aprox.)
Según ha dado a conocer la Confederación Española de Empresarios Artesanos de Pastelería (CEEAP) ya se han recibido ocho solicitudes para participar en la próxima edición del campeonato al Mejor Maestro Artesano Pastelero de España MMAPE 2011, que se celebrará en Madrid en el marco de la feria Intersicop los días 24 y 25 de marzo.
Aunque el plazo de inscripción está aún abierto (se cierra 15 días antes de la fecha del campeonato), se ha hecho público el nombre de los participantes ya confirmados. En concreto, competirán Juan Antonio Serrano López (Asturias), Isaac Balaguer Mestre (Barcelona), Markus Kunz Piñeiro (Granada), José Fernández Ramos (Madrid), David Cristóbal Sánchez (Madrid), Juan Tugores Segura (Menorca), Julián Arranz Ortega (Palencia) y Antonio Díaz Cazorla (Tenerife).
El tema escogido en esta ocasión es la Fantasía, que permite un amplio abanico de interpretaciones. Cada uno de los participantes deberá realizar una tarta, seis tipos de bombón, cuatro tipos de pastas de té, seis tipos de repostería dulce, seis tipos de repostería salada, una pieza artística y un centro o pieza salada comestible para la presentación de la repostería salada. El tiempo para realizar todo ello será de 19 horas.
(Información Grupo Vilbo)





El Día de San Valentín se va implantando poco a poco en los gremios españoles a través de iniciativas que intentan impulsar esta festividad entre los profesionales y los consumidores de formas muy distintas. En esta línea, 24 pasteleros de toda Andalucía participaron el pasado 8 de febrero en la VII edición del Concurso Regional de Tartas de San Valentín, organizada por la Federación Andaluza de Empresarios de Pastelería (FAEP) en el Palacio de Congresos de la ciudad malagueña de Ronda. Andrés Moreno Fernández (Alhaurín El Grande-Málaga) se alzó con el premio en la modalidad de escaparate decorativo y tarta, mientras que en la categoría de tarta de San Valentín, venció el jienense Antonio González Vera.
A este evento se suma la campaña Díselo con Dulzura de la Asociación de Pasteleros de Canarias que busca dinamizar las ventas del Día de San Valentín con la entrega de tartas en forma de corazón a diferentes personalidades públicas de la vida canaria. La campaña también incluye un concurso de piropos dulces a través de Facebook, cuyos premiados ganarán sesiones de spa y estancias gratuitas en varios hoteles de las Islas, un lote de productos artesanos y otro de productos pasteleros.
Información y fotografías, facilitadas por el Grupo Vilbo



Ciudad Juárez, Chihuahua.-En cenizas terminó la Panadería La Rosa de Oro número 4, que se encuentra en la avenida Gómez Morín, de la colonia Satélite, luego de que un grupo armado disparó a los cristales y le incidió fuego; lo que se presume que fue por no pagar el derecho de suelo, esto sucedió el pasado sábado, aproximadamente a las 6 de la mañana.
Los tragahumos llegaron oportunos para controlar el incendio y no permitir que se pasara a otros negocios que están al lado de éste.
Se presume que el grupo armado, de primera instancia balaceó los ventanales del negocio, sacaron al empleado panadero y enseguida le prendieron fuego al local, hasta que terminó en cenizas.
De tal manera que afortunadamente no se registraron daños al personal, en ese incidente que deja otro negocio fuera de la listas de Ciudad Juárez.
Todo indica que aparentemente, la intención de los maleantes era quemar el negocio como advertencia a quienes no pagan la famosa cuota por el “Derecho de piso”.
Es evidente que en otros lugares del planeta el sector de la panadería tiene más problemas que la crisis o el descenso del consumo del pan. La noticia que hoy publica: La Policíaca -La Nota Roja de México-, curioso blog, que tiene como objetivo informar de las noticias de más impacto en México, como el mismo se define, así lo demuestra.
El negarse, el panadero, al pago de la cuota o el 'Derecho de piso', según informa, causó el ataque, entiendo hace referencia a una cuota, o especie de impuesto, que les imponen a los comerciantes por tener sus locales abiertos, al margen de los impuestos o tasas de carácter legal. En la Ciudad Juárez, tristemente conocida por los asesinatos a mujeres, parece que nadie está libre de las bandas y grupos de maleantes. Ni siquiera el modesto sector panadero, como queda evidenciado. Los hechos, que hoy publica el blog, ocurrieron el pasado 19 de enero.
Este artículo y la foto, ha sido publicado en el blog 'el comidista' de Mikel López Iturriaga en el diario EL PAÍS, el 3 de febrero de 2011Siendo la cocina española tan buena, siempre me ha sorprendido la capacidad que ha tenido este país para destruir el cruasán. Cuando comes este incomparable producto en su forma original -es decir, en Francia- cruje un poco al morderlo, después sus láminas exteriores de hojaldre se deshacen en la boca y finalmente llegas a la mantequillosa, tierna y esponjosa masa del centro. Una cumbre del refinamiento en la bollería. ¿Pero qué ocurre cuando te compras un cruasán en cualquier sitio de por aquí?
Pues que te metes en el cuerpo una masaza que no cruje más que en las puntas (y eso si hay suerte), con un pegajoso exterior almibarado desconocido en otros lugares del mundo y un hojaldre de goma que se te pega al paladar. Y que más o menos contiene la misma cantidad de mantequilla que un tarro de Tulipán, o sea, cero.
Todos estos ejemplares de engrudo horneado y barnizado con los que día tras día se desayunan miles de españoles no merecen el nombre de cruasanes, por lo que yo los denomino curasanes. Por definición, el curasán no sabe a nada más que a azúcar, a harina y a sebo. Lo normal es que sea gigante: aquí todo lo hacemos a lo grande, para que te llene bien de calorías y de colesterol. También es muy popular su variante más infecta, una que lleva un producto marrón oscuro por fuera o por dentro al que denominan "chocolate", utilizado a mansalva en la piel de toro para disfrazar cualquier bodrio pastelero.
Está claro que hay excepciones, y que por fortuna hay panaderías y pastelerías que hacen cruasanes decentes y civilizados. Pero digámoslo alto y claro: el curasán español medio es un auténtico asco. Y tras asumirlo, pasemos a preguntar por qué a tres expertos en la materia.
Javier Marca, responsable de la web BakMadrid y organizador del encuentro de panaderos PanForum, asegura no haber encontrado un buen cruasán en ningún lugar de la nación, por lo que cuando quiere comerlos se los prepara en casa. "Como algunas de las cosas que se hacen aquí, por desgracia en España son decepcionantes. Tenemos potencial para hacerlo bien pero al final nos quedamos a medias. Se hacen con prisa y con atajos y, normalmente, con ingredientes de calidad regular. En Francia suelen usar buenas mantequillas, que influyen muchísimo en el sabor final, y son muy cuidadosos con el proceso. Se lo toman en serio".
Según Marca, la mantequilla, esa grasa con la que se consiguen las láminas finas y crujientes, es básica para lograr un buen cruasán. Y también "los reposos en frío de la masa para poder estirarla sin problemas, cuatro vueltas para el hojaldrado, paciencia y tiempo".
Ibán Yarza, creador del Foro del Pan y autor del blog Te Quedas a Cenar, coincide en el diagnóstico pesimista sobre el estado del cruasán en España. "¿Cómo es acaso la gran parte del pan que se vende aquí?", se pregunta. "No es de sorprender que un país que come mal pan coma malos cruasanes".
"Por un lado existe la desidia de los profesionales, gente que lleva décadas haciendo lo mismo porque es así como le han dicho que se hace: ésa es la manera de producir mucho, vender a buen precio un producto bastante malo y sacar margen", explica. "Estos cruasanes parten de materia prima deficiente, no ya sólo por no apostar por la mantequilla (al fin y al cabo, hasta los franceses tienen cruasán beurre [mantequilla] ynature... o sea, del malo), sino por producirlo con desdén absoluto".
Como otras masas ricas en grasa, la de los cruasanes tiene la virtud de congelarse muy bien para su posterior horneado. Pero ésa es, a la vez, su maldición. "Muchas veces son descongelados, fermentados y horneados por gente que carece de las más básicas nociones acerca de descongelar, fermentar y hornear", critica Yarza. "Estoy cansado de ver cruasanes sobrefermentados, mal horneados... a los que encima embadurnan con una glasa brillante y pegajosa. ¡Muerte a la glasa, viva el brillo satinado natural de una pieza pincelada con huevo!".
Yarza asegura que en algunos lugares sí se hacen buenos cruasanes, y cita Badia Roca como ejemplo. El maestro de esta pastelería de Barcelona es Albert Badia, ganador del premio al mejor cruasán artesano de España en 2009. Según Badía, para hacerlo se necesitan sobre todo fermentaciones largas, no industriales. "Es como el caldo de la yaya, que se hace lentamente. Así se garantiza un sabor intenso, y la masa se hincha muy poco a poco, sin burbujas de aire que vayan explotando".
El pastelero no es tan integrista con la mantequilla. "En Cataluña hay mucha tradición de hacer cruasanes con grasa de cerdo, y hay clientes que nos dicen que les gustaban más. Tienen un crujido diferente", reconoce. En cuanto al abismo entre España y Francia en este terreno, incide en la responsabilidad de los clientes, que no exigimos todo lo que deberíamos.
“Si la gente no hubiera aceptado el pan congelado, los panaderos no lo habrían trabajado. Es el cliente el que tiene que exigir buenos cruasanes, que estén hechos sin grasas hidrogenadas y con fermentaciones largas. Pero si no está dispuesto a andar más de dos calles para encontrarlos, eso nos lleva al desánimo. Por suerte, esto está cambiando, y la gente viene de lejos a comprar nuestros cruasanes".
Tanto Badia como Yarza concluyen que el desastre del cruasán español está relacionado con la diferencia cultural que existe entre Francia y España en lo que respecta a la repostería. "Allí el de pastelero es un oficio reconocido, la gente lo valora. Aquí era el más tonto, el que no quería estudiar. Ahora se empieza a valorar, a rebufo de los cocineros", afirma Badia.
"En Francia sucede además otra cosa", añade Yarza. "El cruasán tiene un importante carácter identitario, del mismo modo que tener una buena tortilla de patatas es una buena tarjeta de visita en cualquier bar en España, sobre todo en el norte".